La ética es un principio fundamental de los periodistas

Por Cynthia Sánchez

¡No es nada nuevo! Nuca pasa de moda y no debemos olvidarlo. Lo cierto es que la ética periodística en el ejercicio del periodismo es fundamental a la hora de ejercer el periodismo impreso, televisivo, radial y digital.

Como agentes de cambio, responsables de nuestra democracia y comprometidos con informar a la sociedad tenemos que apagarnos a está corta palabra (ética) que nos define como ciudadanos con principios, valores, portadores de información veraz sin extorsionar a nadie porque en nuestra profesión es una falta grave.

Aún recuerdo cuando estaba en el aula de clase que los profesores nos decían no “vendan su alma al diablo por unos reales” o por inventar información que perjudique a terceros. Su profesionalismo está por encima de inventar información, encuestas o dejarse manipular por personas que solo tienen la intención de perjudicar a terceros.

Recuerdan quién decía que “el mejor oficio del mundo era el periodismo”. Me refiero al escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez, quien durante la quincuagésimo segunda (1996) Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebrada en Los Ángeles, dijo sentirse preocupado por la crisis ética del periodismo escrito no solo en su país sino en Latinoamérica y aunque haya muerto (2014), según conocedores de la materia esta es una enfermedad que persiste en la carrera a nivel mundial.

Uno de los argumentos de García Márquez era que el “empleo vicioso de las comillas en declaraciones falsas o ciertas facilita equívocos inocentes o deliberados, manipulaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal”.

Lo más grave y preocupante aún según el desaparecido escritor colombiano es que las “citas de fuentes que merecen entero crédito, de altos funcionarios que pidieron no revelar su nombre -y que en realidad no existen-, o la de supuestos observadores que todo lo saben y que nadie ve, amparan toda clase de agravios impunes, porque nos atrincheramos en nuestro derecho de no revelar la fuente”.

En su momento dijo que el “el único consuelo que nos queda es suponer que muchas de estas transgresiones éticas, y otras tantas que avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad sino por falta de dominio profesional”.

Creo que no está demás que como profesionales de la pluma nunca dejemos de realizar nuestro trabajo con pasión, honestidad y responsabilidad; no caigamos en las garras de la desvirtualización de la información que atenta contra nuestra reputación y nuestro compromiso de informar al público que merece todo nuestro respeto y credibilidad.

Y tomando en cuenta lo anterior para el reconocido y recordado periodista, “todo el periodismo debe ser investigativo por definición, y la conciencia de que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón”.

Siempre se caracterizó por preocuparse por la dignidad del periodista y los medios de comunicación masiva, pues estaba consciente de que el periodismo jugaba un papel fundamental en la democracia y el desarrollo del pensamiento crítico de la ciudadanía.

Era tanta su preocupación por esta situación que no dudo en crear (1995) la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (hoy Fundación Gabo) en su país natal. Allí instituyó talleres prácticos dirigidos a jóvenes periodistas e impartidos por maestros que reflexionaran, entre otras cosas, sobre los peligros de las primicias apresuradas, la sacralización de la fuente y el uso indebido de la entrevista.

En las entrevistas que concedía a los medios de comunicación siempre decía: “una de las cosas que hay que recalcar otra vez son los principios éticos. Es decir, el ejercicio de la ética en cada momento, en cada momento de la profesión”.

Y siguiendo con los apuntes del escritor mejor conocido como “Gabo”, decía que para ser periodista hace falta mucha ética. “Hay tantos malos periodistas que cuando no tienen noticias se las inventan”. Hasta que punto será verdad esta hipótesis, ya que como periodista de prensa con más de 33 de años de experiencia jamás inventé una noticia, un tema de investigación, un reportaje y/o una encuesta o cité a fuentes que nunca me concedieron una información. En cuanto a citar fuentes, puedo decir que sí lo hacía siempre y cuando asegurándome de que la información era de entero crédito.

Una vez cuando realice una investigación sobre los carros exonerados de los legisladores como se les llamaba en ese entonces, recolectamos información sobre quienes vendían los autos exonerados y resulta ser que uno de ellos amenazo con demandarme, sin embargo, nunca lo logró porque sabía perfectamente que había incurrido en el delito.

En otra ocasión entreviste a un político vía teléfono sobre x tema y resulta ser que cuando salió publicada la noticia puso su queja a través, de una nota a la Junta Directiva del periódico pidiendo que me botarán y que creen yo tenía la grabación de lo que había dicho.

En la actualidad el periodismo está siendo mancillado por mercenarios de la pluma o seudo comunicadores que se valen de los medios para dañar la imagen de personas que muchas veces son honorables. Hacen campañas sucias con intereses ocultos y muchas de las veces no son sancionados a pesar del daño que causan.

Estos ejemplos son solo de muchos tantos, así que lo único que puedo decir es que sigamos realizando un periodismo pegado a la ética y a nuestros principios y valores.

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